pálida quimera, novela.
109 visitas desde 23/06/2008 às 16h49. Usuario registrado desde 21/06/2008.
pálida quimera, novela. Una extraordinaria novela en la que nos vemos envueltos en la historia de un hombre que recobrando su memoria, se ve en medio de la cordillera central del Tolima, viéndose a trabes de los capítulos envuelto en medio de insospechadas circunstancias.
¿Qué vida de otro ser humano, aún siendo imaginario, no puede ser ciertamente nuestra propia historia?
Se trata de una especie de "memorias" del personaje de la novela, que son como un conglomerado de recuerdos y recintos psicológicos oscuros y luminosos, invadidos de hermosuras incomparables y de deformidades horrorosas, hilvanadas en esta historia que cautiva el lector hasta llevarlo por los parajes geográficos del Tolima, su tragedia y su miseria, por su placidez y su hermosura, como por los caminos profundos del alma, allí donde los espejismos, los anhelos, el amor y la soledad se debaten en relación con los hechos de esta historia.
Fragmento. "...A veces, tímida, buscaba por instantes los ojos míos, y yo sin poder contenerme, me estremecía y sentía como una vergüenza infantil, y bajaba rápidamente la mirada. Mas, ¿Qué podría buscar una niña de esa edad en la mirada de un hombre extraviado y sin memoria, que el día anterior había llegado con su padre a su humilde rancho? Me pregunté. Noté que cuando la miraba, ella se paralizaba, y luego, como un relámpago me miraba fijo sin que yo lo advirtiera. Me inquietó a su vez lo diferentes de las otras dos pequeñas. Su actitud, sus gestos, y sus maneras, reflejaban una suavidad radiante y una exquisita firmeza a la vez, que me hacía pensar en un carácter que inspira como una dulce e intima inquietud. Aún desconociendo todo de ella, no obstante ser hermética y taciturna. Cuánta piedad y cuánto perdón puede contener esa alma..., pensé, y de repente, raramente sentí en mi interior como una extraña necesidad de consuelo y de esperanza que se apoderó de mí. Y sentí también mi alma muy enferma. Pero sentí así mismo que su corazón sufría más que el mío y que el de todos, pero que secretamente callaba su dolor, que sus llagas las ocultaba a los ojos ajenos, lo mismo que su gran capacidad de amar. En lo exterior, su boca fina, su nariz recta y perfilada, su piel de una palidez conmovedora, y la belleza primaveral de su cuerpo, no era suficiente para ocultar la huella de una infancia ausente de felicidad. El rastro de aquellos felices años de la infancia, que a muchos humanos les deja alegrías perennes, a ella parecía haberle dejado amarguras indelebles..., como a mí..." Pg. 35, 36.
Con prologo del doctor José Gutiérrez, miembro de la sociedad internacional de la psiquiatría y el psicoanálisis de Paris y director del comité permanente de los derechos humanos en Colombia.
Jesús Hernández Nariño, psicólogo, pintor, y escritor, estudiante de piano del conservatorio de música del Tolima, nos relata una novela donde las pasiones de los personajes
¿Qué vida de otro ser humano, aún siendo imaginario, no puede ser ciertamente nuestra propia historia?
Se trata de una especie de "memorias" del personaje de la novela, que son como un conglomerado de recuerdos y recintos psicológicos oscuros y luminosos, invadidos de hermosuras incomparables y de deformidades horrorosas, hilvanadas en esta historia que cautiva el lector hasta llevarlo por los parajes geográficos del Tolima, su tragedia y su miseria, por su placidez y su hermosura, como por los caminos profundos del alma, allí donde los espejismos, los anhelos, el amor y la soledad se debaten en relación con los hechos de esta historia.
Fragmento. "...A veces, tímida, buscaba por instantes los ojos míos, y yo sin poder contenerme, me estremecía y sentía como una vergüenza infantil, y bajaba rápidamente la mirada. Mas, ¿Qué podría buscar una niña de esa edad en la mirada de un hombre extraviado y sin memoria, que el día anterior había llegado con su padre a su humilde rancho? Me pregunté. Noté que cuando la miraba, ella se paralizaba, y luego, como un relámpago me miraba fijo sin que yo lo advirtiera. Me inquietó a su vez lo diferentes de las otras dos pequeñas. Su actitud, sus gestos, y sus maneras, reflejaban una suavidad radiante y una exquisita firmeza a la vez, que me hacía pensar en un carácter que inspira como una dulce e intima inquietud. Aún desconociendo todo de ella, no obstante ser hermética y taciturna. Cuánta piedad y cuánto perdón puede contener esa alma..., pensé, y de repente, raramente sentí en mi interior como una extraña necesidad de consuelo y de esperanza que se apoderó de mí. Y sentí también mi alma muy enferma. Pero sentí así mismo que su corazón sufría más que el mío y que el de todos, pero que secretamente callaba su dolor, que sus llagas las ocultaba a los ojos ajenos, lo mismo que su gran capacidad de amar. En lo exterior, su boca fina, su nariz recta y perfilada, su piel de una palidez conmovedora, y la belleza primaveral de su cuerpo, no era suficiente para ocultar la huella de una infancia ausente de felicidad. El rastro de aquellos felices años de la infancia, que a muchos humanos les deja alegrías perennes, a ella parecía haberle dejado amarguras indelebles..., como a mí..." Pg. 35, 36.
Con prologo del doctor José Gutiérrez, miembro de la sociedad internacional de la psiquiatría y el psicoanálisis de Paris y director del comité permanente de los derechos humanos en Colombia.
Jesús Hernández Nariño, psicólogo, pintor, y escritor, estudiante de piano del conservatorio de música del Tolima, nos relata una novela donde las pasiones de los personajes
Localidad: Ibagué, Tolima
Precio: $20.00
Estado del Producto: Nuevo
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